No importa el día, nunca es tarde para un #tamal

No importa el día, nunca es tarde para un #tamal

Un día después del día de la Candelaria, y aún así, seguimos celebrando. Éste día es una fiesta católica que conmemora la presentación de Jesús al templo y el final del periodo navideño. Las iglesias se llenan de personas con figuras de niños Dios de distintos tamaños y materiales, ataviados con vestuarios de muy variados tipos.

Popularmente, es el día en que se paga una deuda adquirida desde los primeros días de enero, cuando al partir o morder un pedazo de rosca de reyes se hubiera dado el hallazgo de una pequeña figura de plástico que representa al niño Jesús. Así, decimos que “les tocó el niño” y, por consecuencia lógica, “les tocaron los tamales”.

El tamal es, junto con la tortilla, una de las formas más extendidas en México de consumir maíz. Del náhuatl tamalli), tamal es el nombre que se le da a distintos platillos en América preparados generalmente a base de masa de maíz cocida envuelta en hojas de maíz, de plátano, de maguey, de aguacate o incluso algunos materiales modernos como el plástico o el papel aluminio. Rellenos o no, pueden ser dulces o salados. Con rellenos, tamaños y formas muy variados también.

Su origen y consumo, según expertos, puede identificarse con el tiempo mismo en que los habitantes del México prehispánico comenzaron a domesticar la planta de maíz. Se sabe que su consumo se extendió por la zona maya, al sur del país, hacia El Salvador y otros países de Centroamérica.

De su variedad ya daba cuenta fray Bernardino de Sahagún en su Historia General de las cosas de Nueva España, en donde anotó que los nativos “comían también tamales de muchas maneras; unos de ellos son blancos y a manera de paella, hechos no del todo redondos ni bien cuadrados […] otros tamales comían que son colorados”. Sobre su importancia para distintas culturas mesoamericanas es evidencia la presencia de tamales en rituales, ofrendas y tumbas, principalmente hacia el periodo clásico maya.

No hay certeza de cuántos tipos de tamal se preparan en nuestro país, la cifra podría ubicarse entre los 500 y los cinco mil desde el Río Bravo hasta Chiapas. Tampoco se tiene alguna cifra estimada sobre su consumo, considerando que, prácticamente en cada mercado, en cada iglesia, en cada puente o parada de transporte público hay todos los días un puesto en donde se vende este alimento.

Las ocasiones “especiales” para consumirlos tampoco están dichas: bautizos, posadas, día de muertos y, por supuesto, el día de la Candelaria son algunas de las más populares, sin embargo, constituyen el primer alimento del día de miles de trabajadores y estudiantes todos los días.

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